sábado, 1 de diciembre de 2012

Reseña Periodística

“Vidas Desperdiciadas” Zygmunt Bauman


Zygmunt Bauman, escritor Sociólogo Polaco nacido en Poznan. Es uno de los grandes pensadores europeos de la sociedad. A lo largo de su carrera, ha intentado desarrollar una sociología crítica y emancipadora. En su obra Vidas Desperdiciadas: La modernidad y sus parias el autor nos habla sobre la producción de “residuos humanos”, más concretamente, de las poblaciones 'superfluas' de emigrantes, refugiados y demás parias; como una consecuencia inevitable de la modernización.
Muestra al principio con claridad, que los residuos están ocupando el planeta, pero aclara que no hay espacio para mantenerlos en dicho lugar. Hace una crítica de cómo los residuos están pasando a ser “residuos humanos”  con la globalización y el progreso económico, donde cada vez  se produce más de estos tipos de residuos,  siendo expulsados con mayor frecuencia.
En los primeros capítulos del texto se dan conocimientos de las primeras fuentes de residuos humanos; el orden va desde el principio de la modernidad junto con el progreso económico, la globalización va con la “modernidad liquida” la cultura que pasa a un lado de la historia.
El primer capítulo hace mucha referencia a lo que fue el proceso de diseño, como lo señala el autor: “La meta del diseño consiste en dibujar más espacio para lo “bueno” y menos espacio, o ninguno, para lo malo”. Siempre habrá espacio para residuos si hay un plan de diseño, en este caso, siendo los seres humanos esos residuos. Inmigrantes, refugiados, pobres son la humanidad residual.
Irónicamente  el término “superpoblación” citado en el libro muestra, como todas las personas que están en ciudades desarrolladas poco a poco vienen siendo residuos, donde cada día son buscados lugares para mantener a estas personas que ya no tienen lugar en su propia patria. “La “población excedente” es una variedad más de residuos humanos” así lo muestra Bauman. Esta es la población que se empeña cada vez más por sacar los residuos de su territorio, sin importar las consecuencias que estas traigan más adelante, porque los que son demasiados no están en capacidad de producir como ciudadanos normales, esa es la parte que trata el segundo capítulo.
En el tercer capítulo empieza por decir que la angustia y la ansiedad son las principales consecuencias de la globalización. Hay un sentimiento de opresión al saber que cada vez aumentaran las cifras de consumidores, porque estos son los que se encargan de que cada día haya mayores residuos. Ahora el planeta no tiene lugar para que estos sean expulsados, y queden en su debido vertedero.
Aunque como lo hace saber el autor es claro que todos los residuos terminaran en el mismo basurero, así lo resalta Zygmunt Bauman “todo residuo es  potencialmente venenoso o, al menos, al definirse como residuo se considera contaminante y perturbador del orden apropiado de las cosas” Igual siempre los residuos quedaran destruidos, o marcados para toda la vida, la basura no saldrá de la misma basura y el residuo si no pasa a ser reciclable pasara a ser basura y nunca dejara de serlo, afectando a todo lo que se encuentre a su alrededor.
La cultura de residuos resaltada en el capítulo cuatro habla de la invención humana convertida en cultura, porque siempre las relaciones de la humanidad se convierten en residuos. La población al no pensar en la vida que tendrán más adelante (problemas, tristezas) hace que separen lo útil de lo inútil, dejando en un rincón lo que no sirve, convirtiéndose en un residuo.
 
 Se cree en una “eternidad” donde no hay posibilidad alguna, que la persona piense que morirá y que será un residuo inútil que ya no tendrá lugar en este mundo.
Lo mismo ocurre con las grandes empresas, creen que sus proyectos siempre estarán en pie, pero todos tienen que pasar de ser productivos a ser desechables.
Todo es cultura y siempre se convierte en costumbre, pasando a ser consumidores de la sociedad de consumo, siendo el humano el que decide que es lo útil y lo residual.
A opinión personal, aunque la verdad el libro contiene un lenguaje muy técnico,  me pareció una buena experiencia y una gran enseñanza.
A partir de lo que dice el autor me di cuenta de las realidades de la sociedad, nunca me había puesto a pensar que es verdad, nosotros consumimos y entre mayor consumo mas residuos quedan. De lo que no nos percatamos es que cada vez más contaminamos al planeta y no hacemos nada para prevenirlo.
Lo que si me pareció realmente sorprendente es saber que desde que nacemos, nos convertimos en “Residuos Humanos” y que en algún momento de la vida haremos parte de ese mundo “Residual” donde ya no habrá un lugar para convivir como un humano, si no, como un residuo humano. Porque es verdad lo que nos muestra el libro, todos temen el no saber cuándo terminaremos en un bote de basura donde ya no seamos “útiles” para la sociedad en la que habitamos, y nuestras vidas sean convertidas en una “Vida Desperdiciada”. Siendo consciente de que ningún ser humano quiere eso para su futuro, y su familia.  

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