Zygmunt
Bauman, escritor Sociólogo Polaco nacido en Poznan. Es uno de los grandes
pensadores europeos de la sociedad. A lo largo de su carrera, ha intentado
desarrollar una sociología crítica y emancipadora. En su obra Vidas Desperdiciadas:
La modernidad y sus parias el autor nos
habla sobre la producción de “residuos humanos”, más concretamente, de las
poblaciones 'superfluas' de emigrantes, refugiados y demás parias; como una
consecuencia inevitable de la modernización.
Muestra
al principio con claridad, que los residuos están ocupando el planeta, pero aclara
que no hay espacio para mantenerlos en dicho lugar. Hace una crítica de cómo
los residuos están pasando a ser “residuos humanos” con la globalización y el progreso económico,
donde cada vez se produce más de estos
tipos de residuos, siendo expulsados con
mayor frecuencia.
En
los primeros capítulos del texto se dan conocimientos de las primeras fuentes
de residuos humanos; el orden va desde el principio de la modernidad junto con
el progreso económico, la globalización va con la “modernidad liquida” la
cultura que pasa a un lado de la historia.
El
primer capítulo hace mucha referencia a lo que fue el proceso de diseño, como
lo señala el autor: “La meta del diseño consiste en dibujar más espacio para lo
“bueno” y menos espacio, o ninguno, para lo malo”. Siempre habrá espacio para
residuos si hay un plan de diseño, en este caso, siendo los seres humanos esos
residuos. Inmigrantes, refugiados, pobres son la humanidad residual.
Irónicamente el término “superpoblación” citado en el
libro muestra, como todas las personas que están en ciudades desarrolladas poco
a poco vienen siendo residuos, donde cada día son buscados lugares para
mantener a estas personas que ya no tienen lugar en su propia patria. “La
“población excedente” es una variedad más de residuos humanos” así lo muestra
Bauman. Esta es la población que se empeña cada vez más por sacar los residuos
de su territorio, sin importar las consecuencias que estas traigan más adelante,
porque los que son demasiados no están en capacidad de producir como ciudadanos
normales, esa es la parte que trata el segundo capítulo.
En
el tercer capítulo empieza por decir que la angustia y la ansiedad son las
principales consecuencias de la globalización. Hay un sentimiento de opresión
al saber que cada vez aumentaran las cifras de consumidores, porque estos son
los que se encargan de que cada día haya mayores residuos. Ahora el planeta no
tiene lugar para que estos sean expulsados, y queden en su debido vertedero.
Aunque
como lo hace saber el autor es claro que todos los residuos terminaran en el
mismo basurero, así lo resalta Zygmunt Bauman “todo residuo es potencialmente venenoso o, al menos, al
definirse como residuo se considera contaminante y perturbador del orden
apropiado de las cosas” Igual siempre los residuos quedaran destruidos, o
marcados para toda la vida, la basura no saldrá de la misma basura y el residuo
si no pasa a ser reciclable pasara a ser basura y nunca dejara de serlo,
afectando a todo lo que se encuentre a su alrededor.
La
cultura de residuos resaltada en el capítulo cuatro habla de la invención
humana convertida en cultura, porque siempre las relaciones de la humanidad se
convierten en residuos. La población al no pensar en la vida que tendrán más
adelante (problemas, tristezas) hace que separen lo útil de lo inútil, dejando en
un rincón lo que no sirve, convirtiéndose en un residuo.
Se cree en una “eternidad” donde no hay
posibilidad alguna, que la persona piense que morirá y que será un residuo
inútil que ya no tendrá lugar en este mundo.
Lo
mismo ocurre con las grandes empresas, creen que sus proyectos siempre estarán
en pie, pero todos tienen que pasar de ser productivos a ser desechables.
Todo
es cultura y siempre se convierte en costumbre, pasando a ser consumidores de
la sociedad de consumo, siendo el humano el que decide que es lo útil y lo
residual.
A
opinión personal, aunque la verdad el libro contiene un lenguaje muy técnico, me pareció una buena experiencia y una gran
enseñanza.
A
partir de lo que dice el autor me di cuenta de las realidades de la sociedad, nunca
me había puesto a pensar que es verdad, nosotros consumimos y entre mayor
consumo mas residuos quedan. De lo que no nos percatamos es que cada vez más
contaminamos al planeta y no hacemos nada para prevenirlo.
Lo
que si me pareció realmente sorprendente es saber que desde que nacemos, nos
convertimos en “Residuos Humanos” y que en algún momento de la vida haremos
parte de ese mundo “Residual” donde ya no habrá un lugar para convivir como un
humano, si no, como un residuo humano. Porque es verdad lo que nos muestra el
libro, todos temen el no saber cuándo terminaremos en un bote de basura donde
ya no seamos “útiles” para la sociedad en la que habitamos, y nuestras vidas
sean convertidas en una “Vida Desperdiciada”. Siendo consciente de que ningún
ser humano quiere eso para su futuro, y su familia.

No hay comentarios:
Publicar un comentario